Permiso para destruir: una breve historia de negligencia

En Ancud yacía una Pincoya de piedra cancagua que acompañada de otros seres mitológicos reposaba tranquilamente en la Plaza de Armas. Lamentablemente, su descanso tuvo un precipitado final cuando un individuo de identidad desconocida inescrupulosamente le cortó la cabeza.

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