Amistad en el pacífico: una breve historia sobre Japón y su relación con Chile

Por Javier Vera

Comenzaba el siglo XIX y en el exótico y lejano oriente una nación de gente disciplinada y aferrada a sus tradiciones vivía el día a día desconociendo lo que pasaba en el resto del planeta. En esos tiempos, pocos eran los chilenos que habían escuchado alguna vez de Japón; en gran parte debido a que las autoridades del archipiélago ejercían una fuerte política de aislamiento que prohibía la salida de japoneses y el ingreso de extraños. Nadie habría imaginado lo mucho que cambiarían las cosas en tan sólo unas cuantas décadas.

Los mercaderes ibéricos: primer encuentro entre Japón y Europa

Qué extraño debió haber sido para los japoneses del siglo XVI la primera vez que vieron en sus costas los gigantescos navíos europeos tripulados por marineros provenientes de la península ibérica. No sólo era el diseño de los barcos completamente diferente al tradicional buque asiático, también los marineros se distinguían por sus inusuales rasgos faciales.

Foto1
En muchas producciones artísticas japonesas los europeos son retratados con grandes narices y un color de piel distinto al japonés.

Los españoles y portugueses que llegaron en el siglo XVI a Japón no eran conquistadores con ansias de imitar lo ocurrido en América, sino mercaderes que buscaban establecer relaciones comerciales -para poder vender armas y otros productos- con los varios señores feudales que luchaban entre sí para dominar Japón.

Si bien las armas de fuego europeas fueron una innovación apreciada por muchos líderes militares, la propagación de la fe católica no fue recibida con el mismo cariño. El shogun Tokugawa, máxima autoridad política y militar de la época, vio la conversión al cristianismo como una amenaza que debía ser rápidamente frenada. Para esto creó la política de sakoku, que prohibía la salida de todos los japoneses y limitaba fuertemente el comercio con las naciones europeas, iniciando una política de aislamiento extremo que duraría varios siglos.

Sólo los holandeses tuvieron el privilegio de poder comerciar con Japón. Esto se debió en gran medida a que, a diferencia de su contraparte ibérica, la gente de los países bajos no tenía problema en separar los negocios de la religión. Es más, el apoyo que brindaron para frenar una insurrección de católicos japoneses cementó la exclusividad holandesa hasta el momento en que Japón se tuvo que abrir al mundo.

Quién sabe cuánto tiempo más se habría mantenido Japón aislado del mundo si no hubiese sido por la amenaza estadounidense. En el año 1853, el comodoro norteamericano Matthew Perry llegó a los puertos japoneses acompañado de cuatro buques de guerra, demandando que se abrieran al comercio con occidente.

Foto3
Pintura japonesa que retrata a Matthew Perry (al centro) y dos otros marineros estadounidenses.

Como los japoneses no tenían manera de enfrentarse a una flota de tal desarrollo tecnológico, el shogun se vio forzado a aceptar las condiciones impuestas por Norteamérica. El deshonroso evento generó una serie de cataclismos políticos que acabó con el shogunado y restauró la influencia del emperador en lo que la historia moderna llama la restauración Meiji. Es en este momento crítico de la historia japonesa en que se da comienzo a la relación entre Chile y Japón.

El comienzo de la amistad entre Japón y Chile

Para las autoridades japonesas los navíos de guerra estadounidense fueron una revelación: el no tener cómo responder a una amenaza extranjera les demostró lo atrasados que estaban en comparación a las grandes potencias de la época. La única solución aparente sería modernizar al estado japonés, por lo que establecer relaciones comerciales y diplomáticas con las naciones del mundo se volvería una tarea imperativa.

foto4
Fotografía de un jóven Emperador Meji rodeado de delegados extranjeros al final de la guerra civil japonesa.

En 1867 llegaron a puertos chilenos los primeros barcos japoneses en búsqueda de nuevas rutas comerciales, lo que en el momento pudo haber parecido trivial para las autoridades chilenas marcó el primer paso a una relación formal entre ambos estados.

Para Japón era interesante ver en Chile un país en el que podía verse reflejado. En el plano militar, lo ocurrido en la guerra del pacífico llamó la atención a más de un oficial japonés y las similitudes en los procesos de modernización de los ejércitos no pasaron desapercibidas. Después de todo, ambas naciones comenzaron a contar con el apoyo de Prusia para el entrenamiento de sus oficiales y buscaron contar con la mejor tecnología extranjera para modernizar su flota naval.

Foto5
La moderna flota japonesa probó su efectividad durante la guerra ruso-japonesa en el año 1904.

Pero no solo fueron los logros en el área militar los que cautivaron a los japoneses, en el ámbito del desarrollo urbano también hicieron públicas muestras de reconocimiento al desarrollo chileno. Una de las figuras más ilustres de la historiografía chilena, el historiador, bombero, filántropo, político e  Intendente de Santiago, Benjamín Vicuña Mackenna, fue nombrado en 1882 como miembro de la Sociedad de Geografía de Tokio gracias al rol que tuvo  en la modernización de la capital chilena.

Pero quizás lo que cementó la buena relación entre ambos estados ocurrió en el año 1894 cuando se concretó la venta del crucero de guerra Esmeralda III, rebautizado posteriormente como Izumi. Este avanzado navío tendría un rol activo en la guerra entre Rusia y Japón, en la cual la poderosa flota japonesa destruiría completamente los barcos y puertos del gigante siberiano.

Foto6
La Esmeralda, pintura de Edoardo De Martino (1884).

Los gestos de buena voluntad entre Chile y Japón impulsarían a que el 25 de septiembre de 1897 se firmara en Washington el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre Chile y el Imperio de Japón, un documento que formalizaría el lazo entre ambos países y aseguraría que “habrá sólida i perpetua paz i amistad entre la República de Chile i el Imperio del Japón”.

Los estados en el mundo moderno

Han transcurrido 120 años desde que se firmó el tratado de amistad con Japón y, a pesar de que no siempre ha sido recíproco, el pueblo japonés constantemente ha demostrado su aprecio por Chile y nunca ha faltado su apoyo en tiempos de necesidad.

Entre los gestos de amistad se destaca la bandera gigante obsequiada por la comunidad japonesa para la celebración de los 400 años desde la fundación de Santiago en 1941. Sin embargo, este obsequió no ayudó a disuadir la decisión que tomaron poco tiempo después las autoridades chilenas, quienes suspendieron todas las relaciones diplomáticas con el país asiático durante el transcurso de la segunda guerra mundial.

Foto7
Fotografía de la bandera gigante regalada por Japón.

A pesar de este pequeño momento de distanciamiento político, los japoneses mostraron no guardar rencor y cuando Chile fue víctima del terremoto en Valdivia durante en 1960, el gobierno de Japón fue uno de los primeros en brindar ayuda. Lo mismo se repetiría décadas después, cuando Chile nuevamente fue abatido por un terremoto en el año 2010.

Afortunadamente, actualmente la amistad con el pueblo  japonés no se remite a brindar apoyo en tiempos de catástrofe. En los últimos años ha aumentado considerablemente el intercambio cultural entre los países, lo que se ha intensificado gracias a la celebración del aniversario de los 120 años de amistad entre Chile y Japón. A lo largo del año miles de chilenos han podido asistir a los eventos en los que se ha dado a conocer parte de la historia, cultura, lengua, mitología, y cultura popular japonesa.

Portada
La exposición “El Espíritu del Budō: Historia de las Artes Marciales del Japón” compartió una colección de replicas de armas, armaduras y equipos marciales provenientes de la Fundación Japón. 

Quienes busquen en lo que queda del año enriquecerse con la cultura japonesa pueden aprovechar de asistir a eventos como Leyendas y Doncellas Japonesas (9 de Diciembre en el Centro cultural de San Miguel), el Concierto: 120 años de Amistad Chile-Japón en la UTEM (11 de Diciembre en el Auditorio René Zorilla de la UTEM), el ciclo de charlas Descubriendo la historia y cultura de Japón (19 de Diciembre en el Café Literario del Parque Bustamante), y mucho más.

Sin lugar a duda es mucho lo que podemos aprender de nuestros amigos japoneses y la historia de su pueblo. Si bien, en muchas ocasiones Chile no ha sido recíproco con la buena voluntad que ha demostrado la nación del sol naciente, quizás el interés que esta cultura está generando en la juventud chilena logrará que en el futuro exista una mayor apreciación por los lazos históricos que nos han unido y permitido prosperar en tiempos de paz y adversidad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s